lunes, 16 de abril de 2012

ESPEJO


Está decidido: tus palabras serán mi espejo,    en el me afeitaré, me cortaré las patillas, me pondré  loción en las mejillas, buscaré en mis  recuerdos lo que no he dicho.
En tus palabras he de verme recién bañado, recién nacido. En él hallaré las contiendas pendientes, lo inhecho, lo imposible.
Sobre cada palabra tuya querré descubrirme renovado. Sobre tus acentos organizaré la gran revuelta.
Está decidido, tus palabras serán mi espejo, el reflejo de lo que tengo puertas adentro. 
Tal vez mis frases se pierdan mañana, y la historia haga una de sus jugadas,  y todo pase a engrosar el gran muro de la nada.

roberto a. merlo

lunes, 12 de marzo de 2012

El vestido rojo

"Al pasar la barca..."
Repite sin poder continuar.
Entre sus piernas un hilillo de sangre.
Ruedan por su rostro una lágrima tras otra.
No entiende.
No sabe.

Recuerda ese balanceo de ayer.

Su padre la llevaba a un vestido rojo de niña.

¿Qué ocurrió aquella tarde que gravita en su memoria?

Él anciano ahora.
Ella no logra recordarle.
Se mira en sus ojos, y no ve a nadie.

La madre en una esquina, observa a la que fue su niña.

¿Habrá perdón para los que como ella guardan secreto bajo siete llaves?

Recuerda que no quiso ver, y miró para otra parte.

Sabe que la niña buscaba que alguien le amparase.
¡Nadie!

"Al pasar la barca..."

Salta al vacío llevándoselo consigo.

Lo hace por misericordia, mientras le canta, viendo ante sí su miedo en la noche antigua, del rasgar de los pasos en el pasillo entarimado de la casa familiar.

La madre cierra los ojos al ver lo que va a pasar.

Siempre tuvo miedo de ver.
De saber.
De actuar.

Ella no olvidará.

Sirenas se oyen.

Una anciana en camilla, agarrada a un vestido rojo de niña.